Las alergias alimentarias se han vuelto muy habituales. En los años setenta, nunca se oía hablar de nadie alérgico a los frutos secos. Sin embargo, hoy en día los colegios deben extremar el cuidado porque el número de alumnos con alergia a los frutos secos es asombroso. Han quedado atrás los tiempos en que los bocadillos de mantequilla de cacahuete y el chili estaban en el menú. Si tienes un hijo que padece sensibilidades alimentarias, debes estar siempre alerta.
Presta atención a los signos y síntomas
Muchas personas creen que el choque anafiláctico es el único signo de una alergia alimentaria. Sin embargo, no siempre se manifiesta de forma tan dramática. Tu hijo puede desarrollar un sarpullido si entra en contacto con algo que altera su organismo. Otro signo habitual de una alergia alimentaria es la diarrea y el malestar estomacal, y la mayor causa de esto son los productos lácteos. Darle a un niño un vaso de leche cuando es alérgico a ella puede provocar fuertes calambres estomacales y hacer que corra al baño. La constricción de las vías respiratorias es el problema más grave y el síntoma más alarmante de todos. Cuando las vías respiratorias de tu hijo se bloquean, debes actuar con rapidez. Un cierre de las vías respiratorias significa que entra poco o ningún aire. En estas situaciones, el tiempo es esencial.
Prepárate para una emergencia
Salir a comer o a una fiesta son uno de los pequeños placeres de la vida. Sin embargo, cuando tu hijo tiene alergias alimentarias, nunca se puede ser demasiado cuidadoso. Aunque no haya lácteos ni frutos secos en la comida, preparar el alimento en una superficie donde se manipulan esos productos puede ser peligroso. Debes estar siempre preparado para el peor escenario posible. No hay nada peor que ver a tu hijo luchar para respirar. Al salir, es conveniente llevar más de un EpiPen por si acaso.
Evita las reacciones alérgicas
La mejor manera de evitar una reacción alérgica es leer las etiquetas. Si sales a comer, asegúrate de preguntar al personal si alguno de los alérgenos está presente en los alimentos o si existe riesgo de contaminación durante la preparación. Si tienes un hijo que parece ser alérgico a todo, probablemente lo mejor sea que un médico le realice pruebas de alergia alimentaria. Pueden determinar fácilmente qué alimentos podrían estar causando problemas al sistema de tu pequeño.
Los padres deben ser proactivos respecto a las alergias alimentarias de sus hijos. Una de las mejores cosas que puedes hacer es educar a tu hijo sobre las cosas que pueden perjudicar su organismo y enseñarle a picar entre horas de forma segura. El colegio también debe conocer cualquier alergia para poder reaccionar con rapidez si fuera necesario. Y lo más importante: lleva siempre el EpiPen contigo. Estos pequeños dispositivos salvan miles de vidas cada año.
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