Cada vez más profesionales de la salud reconocen la importancia de la salud intestinal para la salud en general. Algunos incluso han sugerido que el intestino actúa como una especie de «segundo cerebro» que se comunica con el de tu cabeza e influye en todo lo que ocurre en tu cuerpo. ¿Cómo puedes asegurarte de que tu segundo cerebro se mantenga sano? Aquí tienes algunos consejos.
Come bien
Una de las claves para mantener un sistema gastrointestinal sano es comer bien, y eso significa elegir una dieta con mucha fibra. Come abundantes frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. La fibra soluble es la que se disuelve en agua, mientras que la insoluble no lo hace. Ambas son fermentadas por las bacterias del intestino. La fibra insoluble protege contra el estreñimiento porque regula los movimientos intestinales y ayuda al tracto gastrointestinal a mantener un nivel de pH saludable. La fibra soluble reduce el colesterol malo y regula la glucosa.
Otros alimentos que contribuyen a un estómago sano son el yogur con probióticos. Estos son tipos beneficiosos de levaduras y bacterias. Los alimentos fermentados, como el kimchi o el chucrut, también mantienen sano tu intestino.
Habla con tu médico sobre los problemas estomacales
Si tienes dolor abdominal que parece no remitir independientemente de lo que hagas, o si sufres estreñimiento, diarrea o ambas cosas, no dudes en ir al médico para ver qué está pasando. Cuando se trata del intestino, los problemas graves y las molestias menores comparten con frecuencia los mismos signos y síntomas. Además, ten en cuenta que la ansiedad no tratada puede causar trastornos gastrointestinales.
Ejercicio
Entre los muchos beneficios del ejercicio se encuentra un sistema gastrointestinal más sano. No hacer ejercicio conduce al aumento de peso, y tener sobrepeso u obesidad puede interferir, a veces de formas sorprendentes, con la salud de tu intestino. El sobrepeso puede ponerte en riesgo de sufrir hígado graso no alcohólico, lo que afectará a la eficacia con la que tu cuerpo digiere los alimentos. La obesidad también puede ponerte en riesgo de padecer afecciones dolorosas, como cálculos biliares y enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Otros problemas que pueden derivar de la obesidad incluyen diarrea, pólipos de colon, diverticulosis y pancreatitis.
Las cosas que puedes hacer para apoyar la salud de tu intestino, como comer bien, visitar al médico cuando crees que algo va mal y hacer ejercicio, son cosas sencillas, aunque al principio quizás no sean fáciles. Convertirlas en hábito contribuirá en gran medida a asegurarte de que tu intestino y el resto de tu cuerpo estén en óptimas condiciones.

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