Una dieta saludable rica en verduras frescas, frutas, cereales integrales, frutos secos, legumbres y leguminosas proporciona a nuestro organismo vitaminas, minerales y fibra, refuerza nuestro sistema inmunitario y nos prepara para combatir infecciones.
Todos saben qué significa comer sano y en qué consiste una dieta saludable, pero solo unos pocos cumplen las normas a diario.
Hay países donde saben comer mejor y mantenerse más sanos. A lo largo de los siglos, sus habitantes han perfeccionado una dieta equilibrada, cultivando y consumiendo principalmente productos locales y alimentos de alta calidad. Además, han desarrollado hábitos y prácticas que les permiten disfrutar de la comida sin efectos secundarios. Desgraciadamente, el Reino Unido no es uno de estos lugares. Pero ¿dónde come la gente de forma más saludable en Europa?
La dieta mediterránea: cereales integrales, muchas verduras y aceite de oliva
La dieta mediterránea, de base predominantemente vegetal, se considera una de las más saludables. Es muy popular en todo el mundo, pero los países que se benefician de esta cocina a diario incluyen Italia, Grecia y España.
La dieta mediterránea es rica en verduras, frutas, cereales integrales, snacks saludables como frutos secos, grasas saludables como el aceite de oliva, hierbas y marisco. Muchos alimentos básicos de la dieta mediterránea son bajos en calorías y ricos en fibra. Estos alimentos ayudan a promover un control saludable del peso, niveles bajos de colesterol y una tensión arterial normal.
Este tipo de dieta previene afecciones como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas.
Según una investigación de la Universidad de Harvard, las personas que siguen una dieta mediterránea tienen un 25 por ciento menos de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares en un período de 12 años. Además, quienes siguieron estrictamente esta dieta tuvieron un 24 por ciento menos de riesgo de enfermedad cardiovascular y un 23 por ciento menos de riesgo de muerte prematura en comparación con quienes la seguían en menor medida.
La dieta francesa: todo con moderación
La cocina francesa se basa en la ración perfecta y en la calidad. Los franceses nunca comen en exceso durante una comida y mantienen sus horarios regulares, lo que significa que nunca se saltan ninguna, pero eligen productos de alta calidad.
Esto les permite comer algunos productos «prohibidos» ricos en grasas como el queso y la mantequilla, hidratos de carbono como el pan o incluso carne, ya que siempre los toman con moderación.
Gracias a este hábito de comer poco o lo justo, el número de personas obesas y con enfermedades cardíacas es bastante bajo en la sociedad francesa.
Los franceses no comen comida basura, alimentos fritos ni snacks dulces de baja calidad, lo que también tiene un gran impacto en su salud general y en el control de su peso corporal.
La dieta nórdica: pan integral y productos de temporada
La dieta nórdica puede no ser tan popular fuera del norte de Europa, pero merece la pena mencionarla, ya que la salud de los habitantes de Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca tampoco es nada mala.
La calidad y el perfil nutricional de muchos alimentos básicos nórdicos es superior al de los británicos. La gente consume más productos de temporada, verduras y frutas de origen local, elige pan de centeno oscuro en lugar de pan blanco y come ocasionalmente pescado azul como el salmón.

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