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Organic Red Kidney Beans - Nóstimo
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Aunque ponemos todos los medios para garantizar que la información de los productos sea correcta y esté actualizada, puede ocurrir que los fabricantes modifiquen sus procesos de producción sin nuestro conocimiento. Los ingredientes, alérgenos e información dietética y nutricional pueden, por tanto, diferir de la información mostrada. Antes de consumirlo, lea siempre la etiqueta del envase del producto cuando lo reciba y consulte la información más actualizada del fabricante.

Recetas con Organic Red Kidney Beans - Nóstimo
Ensalada de pasta con aceitunas
Ensalada de pasta con aceitunas

Pasta fácil y reconfortante elaborada con sobras de pasta, abundante en aceitunas y aliñada con un sencillo aderezo casero.

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Pasta con pesto
Pasta con pesto

Una pasta superfácil y deliciosa elaborada con pesto vegano. ¡Perfecta para el almuerzo o la cena!

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Pasta con salsa de tomate
Pasta con salsa de tomate

¡El auténtico sabor del sur de Italia en tu cocina! Prueba esta reconfortante receta italiana con tomates troceados ecológicos, ajo, hierbas y aceite de oliva. ¡Una pasta con salsa marinara clásica que gustará a todos!

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Ensalada caprese sencilla
Ensalada caprese sencilla

Los colores de la bandera italiana —rojo, verde y blanco— en tu plato. Este sencillo plato mediterráneo es perfecto para un almuerzo o una cena no solo en los calurosos días de verano. Mozzarella blanca, tomates rojos y albahaca verde rociados con aceite de oliva ecológico y coronados con albahaca fresca. ¡Buon Appetito!

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Carbonara vegana superfácil
Carbonara vegana superfácil

Una sencilla receta de pasta lista en 20 minutos, muy rápida y fácil de preparar. Una salsa increíblemente cremosa recubre la pasta con todo el sabor ahumado, la textura masticable, el punto salado y el crujiente de los tomates secos o tu alternativa cárnica favorita.

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Green Apple & Mint Smoothie
Green Apple & Mint Smoothie

Enjoy a refreshing and creamy green smoothie made with spinach, crisp green apple, and fresh mint. This delightful drink is topped with raspberries for an extra burst of flavor, making it a perfect vegan and gluten-free option for a quick snack or breakfast.

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Artículos que mencionan Organic Red Kidney Beans - Nóstimo
Por qué importa lo ecológico (y cuándo no): los alimentos de alto y bajo impacto
Por qué importa lo ecológico (y cuándo no): los alimentos de alto y bajo impactoBy Agi Kaja - 19/03/2026

En el mundo de la salud y la nutrición, la etiqueta «ecológico» se trata a menudo como una varita mágica. Nos dicen que lo ecológico es siempre mejor, siempre más seguro y siempre vale el precio premium. Pero en Whole Food Earth, preferimos la honestidad a los eslóganes de marketing. La verdad es más matizada. 1. ¿Qué garantiza realmente «ecológico»? Para entender el valor, primero tenemos que desmitificarlo. La certificación ecológica regula estrictamente cómo se cultiva y procesa un alimento. Sin pesticidas sintéticos: Este es el gran punto. La agricultura ecológica prohíbe el uso de la mayoría de herbicidas sintéticos (como el glifosato) y pesticidas. Sin fertilizantes artificiales: En lugar de sprays químicos, los agricultores ecológicos utilizan compost, estiércol y rotación de cultivos para nutrir el suelo. Sin OMG: Los estándares ecológicos prohíben estrictamente el uso de Organismos Modificados Genéticamente. Sin aditivos «ocultos»: El procesado ecológico prohíbe el uso de aditivos controvertidos como el dióxido de azufre (E220), el químico utilizado para blanquear las frutas desecadas convencionales. 2. Cuándo lo ecológico importa de verdad (los alimentos de «alto impacto») Si quieres priorizar tu presupuesto ecológico, céntrate en los alimentos de «alta absorción» o fuertemente tratados en la agricultura convencional. El factor «azufre» en las frutas desecadas Aquí es donde Whole Food Earth toma partido. Las frutas desecadas convencionales —como los albaricoques y los higos— se tratan casi siempre con azufre para mantenerlas brillantes y «bonitas». La certificación ecológica prohíbe esto. Cuando compras nuestros higos secos al sol ecológicos, obtienes fruta curada por el sol, sin los irritantes respiratorios presentes en las alternativas azufradas. Cacao y superalimentos Productos como el cacao en polvo ecológico y la maca en polvo suelen cultivarse en ecosistemas delicados. El abastecimiento ecológico aquí no es solo cuestión de tu salud: es cuestión del suelo. El cultivo ecológico de cacao fomenta la agroforestería (cultivar árboles junto a otras plantas), lo que protege la biodiversidad tropical y garantiza que las habas no absorban fertilizantes sintéticos. 3. Cuándo la etiqueta no lo es todo ¿Es el alimento convencional un «veneno»? No. ¿Y es el ecológico siempre «perfecto»? No necesariamente. Aquí la visión equilibrada: La brecha del «pequeño agricultor»: Muchos agricultores tradicionales increíbles en regiones como Portugal o Turquía siguen principios ecológicos —no usan químicos y secan sus frutas al sol— pero no pueden permitirse el costoso papeleo de la «certificación oficial». En Whole Food Earth, nuestra «revolución de abastecimiento» consiste en encontrar estas joyas convencionales de alta integridad que son tan limpias como las ecológicas pero más accesibles en precio. Densidad nutricional: La ciencia sigue debatiendo si una manzana ecológica tiene significativamente más vitamina C que una convencional. La diferencia real suele estar en los fitoquímicos: las plantas cultivadas sin pesticidas suelen desarrollar antioxidantes naturales más potentes para protegerse. La trampa de lo «procesado»: Una galleta ecológica sigue siendo una galleta. No dejes que la etiqueta ecológica te distraiga de la lista de ingredientes. Sin procesar es siempre una prioridad mayor que ecológico. 4. El impacto medioambiental: el suelo es el alma La razón real para elegir lo ecológico a menudo no tiene nada que ver con el recuento calórico. Se trata de la salud del suelo. La agricultura convencional puede llevar al agotamiento del suelo, donde la tierra se convierte en un medio estéril que solo produce alimentos porque se le «alimenta» con químicos. La agricultura ecológica trata el suelo como un organismo vivo. Un suelo sano atrapa más carbono, retiene más agua y produce alimentos con un «terruño» más complejo: ese sabor profundo y terroso que puedes saborear realmente en nuestros botones de licor de cacao ecológico. 5. Cómo comprar de forma inteligente en Whole Food Earth Ofrecemos tanto opciones ecológicas como convencionales de alta calidad porque creemos en la elección informada. Elige ecológico para: Polvos de superalimentos en hoja, cacao y cualquier fruta desecada cuando quieras evitar el azufre (E220). Elige convencional para: Productos con pieles naturales gruesas o artículos de nuestros cultivadores tradicionales de confianza. El veredicto: integridad por encima de etiquetas Al final del día, la mejor dieta es la construida sobre alimentos integrales sin procesar. Tanto si lleva un sello ecológico como si es un producto convencional meticulosamente seleccionado de nuestra tienda, el objetivo es el mismo: acercarte más a la tierra y alejarte más de la fábrica. Explora hoy nuestra gama completa de básicos ecológicos y naturales y decide qué es lo más importante para tu cocina.

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Las mejores verduras en conserva que deberías tener en tu despensa
Las mejores verduras en conserva que deberías tener en tu despensaBy Agi Kaja - 24/07/2024

Cocinar es una actividad creativa y cotidiana que puede ser una buena forma de desconectar. Puede ser una gran fuente de independencia e imaginación. Es terapéutica y una manera maravillosa de expresarte. Cocinar también puede ser tremendamente inconveniente. Cuando has terminado un día agotador en el trabajo o has tenido un fin de semana caótico, quizá lo último que te apetezca es preparar una comida elaborada desde cero. Dicho esto, aquí tienes algunos consejos sobre los básicos indispensables de la despensa para que cada aventura culinaria en tu cocina sea cómoda, sin estrés y fácil. La historia de los alimentos en conserva Durante el siglo XIX se introdujeron los productos enlatados con recubrimiento de hojalata como alternativa a los frascos de vidrio. Las versátiles y resistentes latas tuvieron un éxito inmediato en la Marina Real Británica, ya que los alimentos duraban varios meses y podían trasladarse en grandes cantidades. También se popularizaron en Nueva York para vender carnes, pescados y frutas en los mercados locales. Sin embargo, la tendencia no se extendió hasta finales del siglo XIX, cuando Gail Borden inventó la aclamada leche condensada. Durante la Segunda Guerra Mundial, las conservas caseras y la preservación de alimentos en tarros se volvieron muy populares. El concepto adquirió un carácter patriótico en muchas comunidades y fue ampliamente promovido por el gobierno para conservar alimentos durante el racionamiento. El inicio de las verduras en lata fue creciendo hasta abarcar cada vez más tipos de alimentos. Beneficios de los alimentos en conserva A lo largo de la historia, los alimentos en conserva fueron muy frecuentes y, aunque hoy en día no se habla mucho de ellos, podemos entender por qué son un invento brillante. Tener a mano los básicos de la despensa es muy práctico para preparar comidas con antelación o para cocinar de improviso, ya que están listos para usar en el momento. Usar conservas ecológicas es aún mejor. Tomemos como ejemplo las verduras en conserva ecológicas: sabes exactamente de dónde vienen, sabes que tienen menos aditivos, a diferencia de las grandes marcas de supermercado que incluyen mayores cantidades de azúcar y sal. Las verduras ecológicas en conserva son una opción más saludable, repleta de nutrientes, y simplemente están ahí esperándote cuando las necesitas. Legumbres en lata Las legumbres son un ingrediente versátil, no solo porque pueden usarse en muchos platos, sino porque existe una gran variedad (alubias negras, alubias cocidas, alubias pintas, alubias carillas, alubias azuki, alubias cannellini, alubias borlotti, habas, edamame, garbanzos, alubias great northern, alubias cranberry, alubias navy, alubias rojas, alubias de Lima, soja) entre las que elegir. Son ricas en proteínas y fibra; también se han vuelto habituales en las dietas vegetarianas y veganas, ya que son un sustituto proteico sabroso y adecuado para carnes y pescados. Las legumbres son nutritivas e increíblemente saciantes. Algunas recetas clásicas con legumbres son: guisos, cazuelas, currís, sopas y chillis. Son recetas ideales para toda la familia, ya que son contundentes, sencillas y se pueden cocinar en grandes cantidades para comer durante la semana. Legumbres secas En el otro extremo del espectro de las legumbres están las legumbres secas. Son el equivalente seco a las legumbres en lata. Algunos ejemplos son las lentejas, los garbanzos, los guisantes y las alubias haricot. En cocina, las legumbres secas son fáciles de preparar, ya que no tardan mucho en cocinarse. Este ingrediente versátil viene en diferentes texturas y sabores y puede usarse tanto en platos calientes como guisos, como en platos fríos como ensaladas. Son fáciles de digerir, por lo que son una opción segura para quienes sufren problemas gastrointestinales. Las legumbres contienen una gran cantidad de fibra soluble, que es excelente para ayudar a reducir el colesterol y proteger el corazón. Al igual que las alubias, son ricas en proteínas y muy saciantes. Contienen muchas vitaminas y minerales que ayudan a mantener el sistema digestivo en buen estado. Tomates en conserva Si todavía no tienes ningún tipo de tomate en conserva en tu cocina o despensa, ¡te insto a que los consigas cuanto antes! Los tomates en conserva son el ingrediente básico por excelencia. Son la base de tantísimas recetas que tenerlos en casa te ahorrará tiempo y dinero. ¡Te lo prometo! Puedes usar tomates en conserva en pastas, currís, chillis, pizzas, bolognesa, shakshuka, sopas de tomate, dahls, alubias con mantequilla y básicamente cualquier salsa que te guste. ¡Incluso puedes ponerlos sobre tostadas! Los tomates tienen una consistencia acuosa y un sabor intenso ideales para salsas, lo que los convierte en una base perfecta para muchas recetas. Se espesan de forma natural, a diferencia de muchos roux, por lo que son ideales para salsas rápidas. Además, los tomates están repletos de antioxidantes (licopeno), potasio, folato (vitamina B) y vitamina C. Esta fruta/verdura refuerza el sistema inmunitario y ayuda a reducir la inflamación en muchas partes del cuerpo. Al igual que otras muchas plantas, los tomates contienen fitonutrientes que los protegen de amenazas como pequeños insectos, hongos y gérmenes. Sin embargo, si los tomates en conserva no son de tu agrado, existen otras opciones disponibles para cocinar. Zumo de tomate: sin semillas ni piel, es ideal para sopas y cócteles. Concentrado de tomate: una pasta a la que se ha eliminado gran parte del agua, de modo que la sustancia de tomate puede extenderse en capas gruesas o usarse en salsas para un sabor más intenso. Passata de tomate: una salsa más espesa y abundante elaborada a partir de tomates triturados. Se usa principalmente en salsas. Jackfruit Procedente del árbol frutal más grande del mundo, el jackfruit es una fruta tropical cultivada en América del Sur, Asia y África. El jackfruit está emparentado con la familia de los higos y las moras. Bajo la gruesa corteza, las partes comestibles del jackfruit son la pulpa amarilla y las semillas. Puede comerse crudo o cocinado, dependiendo de la cocina. Curiosamente, la fruta puede tener un sabor dulce o salado según su grado de madurez. Cuando está verde, el jackfruit es ideal para currís y guisos. Es una buena alternativa a la carne y el pescado, aunque no contiene tanta proteína como los productos cárnicos. Aun así, es un excelente sustituto de la carne deshebrada gracias a su textura fibrosa, que imita carnes a la barbacoa como el cerdo o el pollo. Al comprar jackfruit salado, busca siempre etiquetas con «verde» o «en salmuera» para asegurarte de que es el tipo correcto. Cuando el jackfruit está maduro, es un estupendo snack dulce por sí solo o en postres. Por ejemplo: granola, batidos, sorbetes, yogures, tartas y magdalenas. El jackfruit maduro tiene un sabor tropical, similar al mango o la piña. Este perfil de sabor puede orientarte para encontrar recetas donde incorporar la fruta. El jackfruit se vende principalmente en trozos en latas y tarros, o entero y pelado. El jackfruit en conserva es otro ingrediente excelente para tu despensa, ya que puede añadirse a muchos platos. En cuanto a sus beneficios para la salud, uno de sus principales puntos a favor es su bajo contenido en azúcar. El producto tiene un índice glucémico bajo, lo que puede ayudar a reducir los niveles de colesterol. Esto, junto con su contenido en vitamina C, lo convierte en un alimento excelente para personas con (y para prevenir) la diabetes tipo 2. Estos nutrientes ayudan a prevenir la inflamación y el estrés oxidativo. Al igual que la mayoría de las frutas, contiene fibra y potasio, que favorecen el sistema digestivo. Cabe destacar que el jackfruit contiene grandes cantidades de potasio, lo que puede ser perjudicial para personas con enfermedad renal crónica. Nota: Las personas con problemas renales, alergia al polen de abedul o al látex no deben consumir esta fruta, ya que se han documentado reacciones cruzadas. Flor de plátano Como indica su nombre, la flor de plátano es la flor del mismo árbol que produce el plátano. Esta flor va de la mano del jackfruit en cuanto a beneficios y usos. Es una gran alternativa a la carne y el pescado, ya que también tiene una textura fibrosa en el interior de la flor (cuando se cocina). El interior de la flor puede usarse en currís y guisos, ya que es más suave y carnoso. Las flores individuales, en cambio, son más duras y masticables y suelen usarse en ensaladas, salteados o servidas con salsas para mojar. Se ha comparado su sabor con el de la alcachofa. El interior de la flor tiene un sabor neutro y puede condimentarse al gusto. Ambas partes de la flor pueden comerse crudas y pueden encontrarse en muchas tiendas orientales, tanto en lata como en tarro. Al igual que la mayoría de las frutas, contiene fibra y potasio, que favorecen el sistema digestivo. La flor de plátano es rica en nutrientes y minerales que contribuyen a reducir el azúcar en sangre y los niveles de colesterol. Contiene vitaminas A, C y E, que favorecen la salud de huesos y articulaciones. Sus propiedades antiinflamatorias ayudan a aliviar y prevenir el dolor articular y favorecen una recuperación más rápida. Pimientos Los pimientos son un ingrediente versátil que viene en muchos tamaños y niveles de picante. Esta colorida fruta/verdura aporta un gran valor nutricional y puede animar cualquier plato salado. Pimientos morrones También conocidos como pimientos dulces, los pimientos morrones son una variedad sin picante que se presenta en amarillo, rojo, verde y naranja. Pueden comerse crudos —son un snack perfecto para el almuerzo, para picar con una salsa o para dar un toque crujiente a una ensalada—. Tienen un ligero sabor dulce pero son muy bajos en calorías, lo que los convierte en un alimento ideal para una dieta equilibrada. Al cocinar, los pimientos en conserva son muy versátiles: pueden cocerse al vapor, freírse, asarse a la parrilla, hervirse y hornearse; incluso pueden prepararse en el microondas o en la freidora de aire. Su textura cambia al cocinarse: pierden un poco de su crujido, pero siguen teniendo un sabor excelente. Al igual que muchas otras verduras, los pimientos tienen un sabor bastante neutro, por lo que puedes condimentarlos a tu gusto. Chiles En el otro extremo de la familia de los pimientos están los picantes. Los chiles, aunque de textura similar, tienen una forma y un tamaño diferentes. Mientras que los pimientos morrones son anchos y redondeados, los chiles tienden a ser más largos y estrechos. (Esta es la forma más sencilla de distinguirlos antes de probarlos.) Estos pimientos picantes se añaden a muchos platos por su aporte de picante y calor. Son especialmente populares en países como India, Tailandia, Bolivia, América del Sur e incluso partes de África, donde las especias se usan en las recetas cotidianas. Todos los pimientos en conjunto ofrecen importantes beneficios para la salud. Los pimientos morrones son ricos en vitaminas antioxidantes que te protegen de futuros problemas cardíacos y refuerzan el sistema inmunitario. Los chiles tienen beneficios únicos derivados de sus compuestos picantes: desde mejorar el metabolismo hasta favorecer la producción de glóbulos rojos, los chiles son un ingrediente excelente para tener en tu despensa.

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Organic or Not? The Foods Where It Really Counts
Organic or Not? The Foods Where It Really CountsBy Agi Kaja - 09/07/2026

Standing in the supermarket aisle, faced with two versions of the same fruit and a noticeable gap in price, most of us have asked the same question. Is organic really worth it? The honest answer is that it depends on the food. For some items the organic label makes a real difference, while for others the benefit is smaller. Knowing which is which helps you shop with confidence and spend your money where it matters most. Here is a practical guide to where choosing organic genuinely counts, and where you can relax a little. What organic really means Organic food is grown and produced to a certified set of standards. In practice that means farming without synthetic pesticides and fertilisers, no genetically modified ingredients, and stricter rules on additives. Organic livestock is reared to higher animal welfare standards, with more space and no routine use of antibiotics. Choosing organic is not only about what ends up on your plate. Many people buy it for the wider benefits too, since organic farming tends to support healthier soil, cleaner water and more wildlife, including the bees and other pollinators our food depends on. The produce where organic counts most When it comes to fruit and vegetables, the biggest difference is pesticide residue. Some crops are far more likely to carry residues than others, usually because they have thin, edible skins that cannot be peeled away. Soft fruits are top of the list. Strawberries, grapes, apples, pears, cherries and peaches tend to hold more residue, so buying these organic makes a meaningful difference. Leafy greens such as spinach, kale and lettuce are worth choosing organic too, along with tomatoes, celery and peppers. These are the foods where the organic version earns its place in your basket. The same logic applies to dried fruit. Grapes become raisins and sultanas, so if you snack on them often or bake with them regularly, the organic version is a sensible choice. Our Organic Raisins are a simple everyday swap that lets you enjoy a store-cupboard staple grown to organic standards. Where you can worry less Not every food needs to be organic, and there is no need to feel guilty about a mixed basket. Fruit and vegetables with thick skins or protective outer layers that you remove before eating tend to carry far less residue. Bananas, avocados, onions, sweetcorn, pineapple and citrus fruits all fall into this group, because the part you throw away takes most of the residue with it. If your budget is tight, this is the easiest place to make savings. Buy these items conventionally and put the money you save towards organic versions of the thin-skinned foods where it makes a bigger difference. Store-cupboard staples worth buying organic It is not only fresh produce that benefits from the organic label. Foods you eat in large amounts, day in and day out, are also worth considering. Grains and oats are a good example, since they form the base of so many meals. Our Organic Jumbo Oats are a comforting, versatile staple that works for porridge, granola, flapjacks and baking, grown without synthetic pesticides. Other pantry items where organic is popular include coffee, tea, pulses, nuts and dried fruit. Because these are things many households buy again and again, choosing organic versions is an easy way to shift more of your regular shopping towards food grown with care for the soil and the surrounding wildlife. A simple way to shop smarter You do not have to buy everything organic to shop well. The trick is to focus on the foods where it counts most, the thin-skinned fruits and vegetables and the staples you eat in quantity, and to relax on the ones with a protective skin you peel away. A few thoughtful swaps go a long way. Choose organic where it matters, save where it does not, and you get the best of both worlds: better value and a basket that does a little more good with every shop.

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Ultra-Processed Food and Your Body: What the Big New Study Really Says
Ultra-Processed Food and Your Body: What the Big New Study Really SaysBy Agi Kaja - 23/06/2026

A major review published in late 2025 put ultra-processed food back in the headlines. A series of papers in The Lancet, drawing on more than a hundred long-term studies, concluded that diets high in ultra-processed food are linked to harm across every major organ system in the body. One of the researchers called it a "seismic" threat to public health. Here is what the study found, what it does and does not prove, and what it means for how you eat. First, what counts as ultra-processed? Not all processing is bad. Freezing vegetables, milling flour, drying fruit, these are processing too, and they are fine. Ultra-processed food is a specific category: industrially made products built largely from substances you would not find in a home kitchen, things like protein isolates, modified starches, emulsifiers, artificial sweeteners, colours and flavourings. Think packaged snacks and crisps, fizzy drinks, most breakfast cereals, ready meals, mass-produced bread and a lot of "diet" and protein bars. The giveaway is usually a long ingredients list full of names you do not recognise. This matters because ultra-processed food is now the bulk of what many of us eat. In both the UK and US, more than half of the average person's daily calories come from it. What the study actually found This was not one small experiment. Forty-three scientists from six continents spent years reviewing more than 100 long-term studies covering close to 10 million people. Across that evidence they found ultra-processed food linked to more than 30 negative health outcomes, spread across the whole body: Heart and circulation: higher risk of heart disease and stroke. Metabolism: higher risk of obesity and type 2 diabetes. Liver: links to non-alcoholic fatty liver disease. Brain and mood: associations with anxiety, depression and even Parkinson's disease. Other systems: links to certain cancers, kidney problems and early death. Of the 104 long-term studies they examined, 92 reported a higher risk of one or more chronic conditions. A separate US analysis went further still, tying ultra-processed food to more than 124,000 preventable deaths over a two-year period. An honest word about what this proves It is worth being straight about the science. Most of this research is observational, which means it shows a strong and consistent association between eating a lot of ultra-processed food and getting ill, but it cannot prove that the food is the sole cause. People who eat more ultra-processed food often differ in other ways too. That said, when this many studies, across this many people, all point the same direction, the pattern is hard to wave away. The researchers were clear that the weight of evidence now justifies treating ultra-processed food as a serious public health issue, not a fad worry. So what do you actually do about it? The encouraging part is that the fix is not complicated or expensive. You do not need a perfect diet or a cupboard full of supplements. You just need to shift the balance towards food that has had less done to it. A few simple moves: Read the ingredients, not the health claims on the front. A short list of recognisable ingredients is a good sign. Lean on single-ingredient staples: oats, rice, lentils, beans, nuts, seeds, fruit and vegetables, plain yoghurt. Cook a little more from scratch. It does not have to be elaborate; a pot of porridge or a tray of roast veg counts. Be wary of products that market themselves as healthy. Plenty of "high-protein" and "low-sugar" snacks are still ultra-processed. Make swaps, not sacrifices. Trade the flavoured cereal for oats and fruit, the snack bar for nuts, the fizzy drink for sparkling water. Whole Food Earth Approach This is the thinking behind everything we stock: real, single-ingredient food with nothing hidden in it. Our range is built around exactly the kind of staples this research points you towards, organic grains, seeds, nuts, pulses, fruit and plant powders that are simply the food itself, dried or milled and nothing more. You can read every ingredient because there is usually only one. Eating well does not mean eating joylessly; it mostly means eating food that still looks like food. The latest science is a useful nudge rather than a reason to panic. Crowd your plate with simple, whole ingredients, keep the heavily processed stuff as the occasional treat it was always meant to be, and your whole body, every organ of it, stands to benefit. Note: This article summarises published research for general information and is not medical advice. If you have specific health concerns, please speak to a qualified professional.

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Are tinned vegetables healthy? What You Really Need to Know
Are tinned vegetables healthy? What You Really Need to KnowBy Agi Kaja - 08/06/2026

For years, canned vegetables were treated as the poor relation of the fresh produce aisle, something you reached for only when you had run out of everything else. The idea that tinned veg is a nutritional dead end does not match the evidence. A tin of tomatoes or beans is often just as good for you as fresh, and in some cases better. Here is what the research shows, and how to pick tins worth keeping in your cupboard. Are tinned vegetables actually good for you? Yes. Tinned vegetables count towards your five a day, and they give you the same fibre, minerals and many of the vitamins you would get from fresh produce. The vegetables are picked when ripe and sealed within hours, which locks in nutrients at their peak. Research has found that tinned vegetables retain up to around 80 percent of their nutrient content, which puts them roughly on par with frozen and ahead of fresh produce that has spent a week or two travelling and sitting in storage. So a tin of chopped tomatoes or butter beans is a nutritious everyday choice. What helps is knowing what changes during canning, and reading the label before you buy. What happens to the nutrients during canning Canning uses heat to preserve food and make it safe to store for a long time. That heat has very little effect on protein, carbohydrate and fibre, and it leaves most minerals and the fat-soluble vitamins (A, D, E and K) intact. Some studies have even found higher available levels of vitamin A in tinned vegetables, because the process makes it easier for the body to absorb. The vitamins that take more of a hit are the water-soluble ones, mainly vitamin C and the B group, which are sensitive to heat. Even so, the losses are smaller than most people expect. Tinned goods kept at room temperature can hold on to more than 85 percent of their vitamin C for up to a year. And because the vegetables are sealed in their own liquid, some of those nutrients leach into the water in the tin rather than disappearing, so using that liquid in soups and stews is an easy way to keep them. Where tinned can actually beat fresh Fresh vegetables start losing nutrients the moment they are harvested. By the time produce has been picked, shipped, put on display and then stored in your fridge for a few days, its vitamin content can drop noticeably. Food scientists at the University of California have pointed out that fresh produce often loses nutrients faster than its tinned or frozen equivalent. If your fresh veg tends to sit in the drawer for a while before you get to it, a tin you open on the day can come out ahead. Tinned veg is also hard to beat for convenience and cost. There is no peeling or chopping, nothing goes off before you use it, and a well-stocked cupboard means you can put a decent meal together at short notice instead of reaching for a takeaway. What to watch on the label A few quick checks separate a good tin from a mediocre one: Salt: Some tinned vegetables, especially beans and pulses, come in salted water. Look for ‘no added salt’ or ‘reduced salt’ versions, or drain and rinse before cooking to wash a good amount of it away. Added sugar: Baked beans and a few other tinned products can carry more sugar than you would expect. Check the per 100g figure and compare brands. The can lining: BPA was once common in can linings, but the industry has largely moved on, and more than 95 percent of food cans are now made without it. That matters most for acidic foods such as tomatoes. If you want to be extra careful, look for BPA-free tins or products packed in glass jars. The ingredients list: The best tinned vegetables contain little more than the vegetable, water and perhaps a little salt. Be wary of a long list of additives you do not recognise. How to choose the best tinned vegetables Once you start reading labels, the difference between an ordinary supermarket tin and a well-sourced one is easy to spot. Organic tinned vegetables are grown without synthetic pesticides and usually come from producers who care about firm texture and a short ingredients list. In practice that means cleaner labels and a better result on the plate. Our tinned range at Wholefood Earth is built around organic staples like chopped tomatoes, butter beans, chickpeas, kidney beans, mixed beans and cannellini, sourced from producers who work to the same standards we do. You get the nutrition and convenience of tinned veg with ingredients you can actually pronounce. Easy ways to use canned veg What makes tinned vegetables so useful is how little they ask of you. Chopped tomatoes give you the base for a pasta sauce, a curry or a chilli in minutes. Tinned chickpeas and beans become hummus, a quick salad or a stew with barely any prep. Sweetcorn and lentils bulk out a meal while adding fibre and protein. Keep a few tins in the cupboard and there is always something you can cook.

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La ciencia de los antojos: cómo los alimentos ultraprocesados están diseñados para crear adicción
La ciencia de los antojos: cómo los alimentos ultraprocesados están diseñados para crear adicciónBy Agi Kaja - 21/05/2026

¿Alguna vez has abierto una bolsa de patatas fritas con la intención de comer solo un puñado, para acabar mirando una bolsa vacía diez minutos después? Todos lo hemos vivido. Durante décadas, la cultura de las dietas nos ha dicho que este fenómeno es un fracaso personal: falta de fuerza de voluntad o autocontrol. Sin embargo, la ciencia nutricional moderna está pintando un panorama muy diferente y mucho más sincero. No te falta fuerza de voluntad; te estás enfrentando a una industria alimentaria de miles de millones. Los alimentos ultraprocesados (AUP) no están simplemente cocinados o preparados; están científicamente diseñados en laboratorios para ser hiperagradables al paladar y, en última instancia, adictivos. Aquí tienes una mirada detrás del telón sobre exactamente cómo se formulan los AUP para secuestrar tu cerebro, anular tus apetitos naturales y hacer que siempre quieras más. 1. El descubrimiento del «punto de felicidad» Los fabricantes de alimentos no adivinan cuánto azúcar o sal poner en un producto. Emplean científicos alimentarios para calcular la proporción matemática exacta de ingredientes necesaria para alcanzar tu «punto de felicidad». El punto de felicidad es el equilibrio preciso de azúcar, grasa y sal que maximiza el placer y la liberación de dopamina en el cerebro humano sin sobrecargarlo. Si un alimento es demasiado dulce, tu cerebro acaba registrando que ya has tenido suficiente y te dice que pares de comer. Si el dulzor está perfectamente equilibrado con la sal y las grasas industriales, esa señal de saciedad se silencia. Esta santa trinidad de ingredientes (azúcar, sal y grasa) raramente existe junta en la naturaleza. Cuando tu cerebro los encuentra simultáneamente en un AUP, desencadena una descarga de dopamina antinatural y masiva, creando un sistema de recompensa neuroquímica que imita estrechamente las vías de la adicción. 2. La densidad calórica evanescente ¿Has notado alguna vez cómo alimentos como los chips de queso, los chocolates muy procesados o ciertas patatas fritas parecen literalmente deshacerse en la boca? Es un truco deliberado de texturización conocido como «densidad calórica evanescente». Cuando la comida desaparece al instante, tu cerebro es engañado para creer que no estás consumiendo calorías reales. El proceso de masticación se elude y el estómago no recibe el volumen físico que espera. Como tu cerebro no registra el alimento como saciante, retrasa el envío de la señal de «estoy lleno», lo que te impulsa a seguir comiendo mucho más allá de tus necesidades calóricas reales. 3. La destrucción de la matriz alimentaria En un alimento integral, como una manzana o un puñado de almendras crudas, los nutrientes están unidos en una compleja estructura celular denominada matriz alimentaria. Tu cuerpo tiene que trabajar para masticar y digerir estos alimentos, liberando energía lenta y constantemente. Los AUP destruyen por completo esta matriz mediante un procesado industrial intensivo (como la molienda, el blanqueamiento y la extrusión a alta presión). La fibra natural se elimina por completo. Los hidratos de carbono se predigieren convirtiéndose en polvos ultrafinos y jarabes. Cuando comes un AUP, no queda nada para que tu sistema digestivo descomponga. La glucosa llega al torrente sanguíneo casi instantáneamente, provocando un pico masivo de azúcar en sangre. Predeciblemente, esto va seguido de un fuerte bajón de azúcar en sangre una hora después. Ese bajón desencadena intensos antojos físicos, atrapándote en un ciclo implacable de comer, colapsar y desear más. 4. La estratificación de sabores y la saciedad sensorial específica Los humanos estamos evolutivamente programados para buscar variedad. Si comes un gran bol de patatas hervidas simples, tus papilas gustativas acabarán aburrirse y dejarás de comer. Esto se llama «saciedad sensorial específica». Los fabricantes de AUP eluden este mecanismo natural utilizando perfiles de sabor sintéticos y complejos. Estratifican aromas artificiales, extractos industriales de umami (como el extracto de levadura y el glutamato monosódico) y edulcorantes ocultos, de modo que el sabor es increíblemente intenso pero nunca lo suficientemente distintivo como para que tu cerebro se canse de él. Sigues comiendo porque tu paladar está constantemente estimulado, aunque nunca completamente satisfecho. Ingeniería AUP frente a realidad del alimento integral Para entender hasta qué punto se ha alterado nuestra comida, observa la diferencia entre cómo interactúan los AUP y los alimentos integrales con tu cuerpo: Característica El método ultraprocesado La realidad del alimento integral Textura Diseñada para deshacerse en la boca (densidad calórica evanescente) para eludir la masticación. Requiere masticación activa, señalizando al cerebro que se prepare para la digestión y la saciedad. Contenido en fibra Despojado de fibra natural para aumentar la vida útil y acelerar el consumo. Rico en fibra dietética natural, que se expande en el estómago y alimenta el microbioma intestinal. Velocidad de digestión Los ingredientes predigeridos provocan picos rápidos de azúcar en sangre y posteriores bajones. La matriz alimentaria intacta garantiza una liberación de energía lenta y sostenida sin picos extremos de insulina. Sabor La estratificación de sabores artificiales impide que el cerebro se sienta satisfecho. Los sabores simples y naturales desencadenan una saciedad sensorial normal. Cómo romper el ciclo de los AUP Comprender que tus antojos son el resultado de una ingeniería industrial, y no de un fracaso personal, es increíblemente liberador. Significa que puedes elegir activamente bajarte de la montaña rusa. No puedes superar con fuerza de voluntad a toda una industria de científicos alimentarios, pero sí puedes cambiar por completo el campo de juego. La forma más eficaz de romper la adicción a los alimentos ultraprocesados es dejar de consumir alimentos que necesiten un laboratorio para existir. Cuando transicionas tu dieta hacia alimentos sin procesar y de un solo ingrediente —como cereales integrales ecológicos, frutos secos crudos, legumbres y productos frescos— permites que tus papilas gustativas se reseteen. Sin los hits artificiales de dopamina del «punto de felicidad», las señales naturales de hambre y saciedad de tu cuerpo volverán. Los alimentos integrales no necesitan engañar a tu cerebro para que los desee. Proporcionan una nutrición genuina y honesta que te deja verdaderamente satisfecho.

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